30 años después, una casa de playa de Clorindo Testa con aberturas intactas

En 2019 se cumplen 30 años de la construcción de “La Tumbona”, la casa de playa en Ostende diseñada por los arquitectos Clorindo Testa, Juan Jaime Genoud y Elena Acquarone. Esta singular vivienda -gracias a las reglamentaciones municipales de esa época- logró estar implantada muy cerca del mar, con la línea de marea precisamente debajo de la casa, y hasta allí llega el agua en los días de creciente. Por eso está elevada sobre pilares trapezoidales de hormigón, que sumando el color terracota intenso de la fachada con recuadros blancos en las ventanas y un singular juego de diagonales en la volumetría, permiten a los entendidos reconocer a una obra de Testa, por lo cual se ha convertido en una obra muy visitada por los veraneantes que pasean por esa playa vecina a Pinamar.

 

Foto: cortesía del Arq. Marshall

 

Justamente en este verano el Arq. Guillermo Marshall -consultor internacional de fachadas-, caminaba por la playa de Ostende y se encontró con la casa. Marshall había asesorado al estudio de Testa, trabajando con el mismo Clorindo en la selección de las ventanas para que pudieran resistir las exigentes condiciones climáticas de nuestra Costa Atlántica y en especial tan cerca del mar: la corrosión salina, los fuertes vientos, muchas veces arenando cuanto material encuentran a su paso,  y la exposición solar. Además, Testa estaba particularmente interesado en aprovechar al máximo las visuales del mar desde el dormitorio y desde living, por lo cual solicitó amplios ventanales que llegaran hasta el piso o con antepecho bajo.

 

El Arq. Marshall, al volver a visitar La Tumbona 30 años después de su construcción, constató que todas las ventanas de aluminio se encontraban en perfecto estado, como el primer día en que fueron colocadas. Las aberturas que se especificaron fueron de aluminio de la empresa Flamia -dónde trabajaba entonces Marshall- anodizadas color bronce oscuro de 20 micrones de profundidad. Destaca el arquitecto que elegir ventanas materializadas con aluminio y con acabado anodizado fueron decisiones clave para responder a las exigentes condiciones del clima marítimo y augura que seguirán resistiendo con el paso del tiempo.